La Proteína en el deporte

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A lo largo de este artículo abordare las proteínas y su influencia en el rendimiento deportivo. Las proteínas, y más precisamente los aminoácidos, son tal vez los nutrientes más controvertidos respecto a la nutrición de los deportistas. Numerosos son los mitos que rodean a estas macromoléculas, en este apartado tratare de ir esclareciendo estas cuestiones.

El nombre proteína proviene de la palabra griega πρώτα (“prota”), que significa “lo primero” o del dios Proteo, por la cantidad de formas que pueden tomar. Más específicamente, encontramos cuatro niveles de organización.
Dentro de las funciones que cumplen las proteínas en el organismo, decimos que se denomina “función plástica” (en lugar de la función energética que cumplen los hidratos de carbono y los lípidos), esto implica que las proteínas:
  • ·         intervienen en la reparación de los tejidos –entre ellos, la formación y reparación de la masa muscular-,
  • ·         tienen función estructural: en membranas celulares,
  • ·         participan en la formación de enzimas,
  • ·         participan en la formación de hormonas,
  • ·         participan en la formación de neurotransmisores,
  • ·         participan en el movimiento: la actina y la miosina son dos proteínas contráctiles componentes del músculo,
  • ·         mantienen el equilibrio ácido-base

Participan en el transporte de algunas substancias: LDL colesterol (Low density lipoprotein: lipoproteína de baja densidad) , HDL colesterol (High density lipoprotein: lipoproteína de alta densidad), hemoglobina y mioglobina (proteínas transportadoras de oxígeno), etc.
               Sólo serán utilizadas como fuente energética en aquellos casos en los que el consumo de hidratos de carbono o grasas no sea suficiente para cubrir los requerimientos diarios o si se consumen más de 2.5 gramos de proteínas por kilo de peso corporal actual.  “Se estima que la aportación energética de la proteína durante la realización de ejercicio es pequeña (3-18%), aún así hay evidencia que indica que las reservas de proteínas podrían ser una fuente importante de energía en las fases finales de eventos de larga duración”
                La cantidad de proteína diaria necesaria consumida dependerá de la actividad diaria y física realizada por la persona o deportista, variando de entre 1,1 g y 1,6 g, y pudiendo subir hasta los 2 g o 2,5 g en deportistas de grandes exigencias físicas. Una persona de a pie con una alimentación normal y sana, no necesitaría una toma extra de proteína al día, respetando evidentemente realizar 5 comidas al día y que como mínimo en las comidas importantes haya siempre un aporte de proteínas.          

                Se podría recomendar la toma de un suplemento de proteína, tipo batidos de suero de leche etc., después de un desgaste en alguna actividad deportiva realizada con el fin de recuperar la musculatura a la cual acabamos de exigir dicho trabajo.
También como comida de media mañana o media tarde, para personas que necesiten o quieran llevar un control de peso, ese tipo de batidos les ayuda a saciar el apetito y controlar el peso.
Contrario a lo que muchas personas puedan pensar, el tamaño del músculo no depende de una mayor ingestión de proteínas. Si la dieta contiene una adecuada cantidad de proteínas, el tamaño del músculo dependerá del entrenamiento específico (tanto en cantidad como en calidad) y del potencial genético de cada individuo, así como la adecuada complementación de alimentación.

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