Spartan Race Madrid 2016…. la experiencia

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Como muchos de nuestros seguidores saben por las redes, el pasado fin de semana 28 y 29 de mayo estuvimos en la Spartan Race de Madrid, carrera de obstáculos a la que nos llevamos nada más y nada menos que 19 personas.

Puede que no les parezca un numero sorprendente pero si tenemos en cuenta que nosotros como canarios tenemos que realizar un esfuerzo económico por la cuestión de coger avión, puede que igualmente no sea sorprendente, pero si hay que valorarlo.

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Tanto mi compañera Belinda como mi amigo Daniel Calderin y yo, ya habíamos participado en otras ediciones de esta carrera, en concreto Belinda y yo incluso ya poseíamos la Trifecta, reconocimiento que se le da al corredor si en el mismo año termina las tres distancias de esta carrera, que son, 5 km, 13 km y 21 km.

Este año nos tocaba acompañar y realizar junto a un grupo de clientes dicha carrera. Durante el tiempo que la estuvimos preparando, hubo mucho nervio, incertidumbre y desconfianza en si mismo por no conocer aquello a lo que se enfrentarían. Belinda y yo, con nuestra experiencia fuimos encauzando todas estas dudas lo mejor que pudimos hasta el día de la carrera, intentando llenar de valor y confianza al grupo.

Sinceramente creo que nunca nos hemos equivocado a la hora de aconsejar a un cliente si está en condiciones de realizarla, y de ser así, que distancia le recomendamos hacer. 

Se preparaba individualmente a cada uno y se realizaron entrenamientos grupales para sacar el máximo a cada uno de nuestros participantes, todo esto desde febrero.

Y cuando menos los esperabamos…llego Mayo y la gran cita.

SABADO:

El sábado empezó por todo lo alto, Daniela ( mi hija ) la mascota del grupo, participaba en la Spartan Junior.

Alentada por todos la corrió como una verdadera campeona. Cierto es que ella entrena en el equipo de gimnasia deportiva de las Dominicas, y tiene cierta preparación, pero a la hora de su competición el sol cascaba y le hacía complicado la participación a todos los niños que se agrupaban allí. Yo en este tipo de cosas y cuando veo a mi hija participar en eventos soy un “ñanga”, como decimos por aquí, así que tuve que contener los nervios y las lagrimas al verla terminar. Siempre le he dicho a mis amigos más próximos que soy muy duro y en ocasiones demasiado frio, pero estas cosas con mi hija me pueden.

Mas tarde comenzó la carrera de 13km en la que participaba, Belinda, Baudilio, Minerva, Victor, Samuel, Daniel, Alejandro, Jenny, Vanessa, Huley y yo mismo.

Le había dado “permiso” a Baudilio, Victor, Minerva, y Huley para que impusieran su ritmo y fueran más rápido que el resto ya que ellos estaban bien preparados y corrían con frecuencia, Belinda y yo nos quedabamos con el resto del grupo, con algo menos de ritmo, para ayudar y alentar, pero a los pocos minutos de empezar Belinda pisó una piedra y se torció el tobillo el cual le produjo un esguince de 2º grado. Sobre la marcha notamos que fue algo serio, por su cara de dolor, por su color pálido y sobretodo porque de ser algo menos, esta jabata hubiera terminado la carrera a la pata coja, pero su cara lo decía todo.

Yo me quedé en estado de puro shock. Algo que ella y yo esperabamos con ansia se nos venía abajo a la primera de cambio.

Avisamos a las asistencias pero nuestra desesperación por ayudar a nuestra compañera no nos dejó esperar, y Alejandro Llamazares como un autentico Espartano, se la echó al hombro y cargó con ella hasta el botiquín, ante los aplausos de muchos que nos vieron llegar, por su esfuerzo y coraje.

Reinó el nerviosismo en el botiquín por no recibir la atención sanitaria con la rapidez que esperabamos, pero al poco nos calmamos resignados a lo que había pasado.

Después de quedar en Shock y no reaccionar durante un buen rato, me até a la playera el Chip de mi compañera Belinda para rendirle un cierto “homenaje” y lo mismo hacía Alejandro Llamazares con la de Jenny que se quedó junto a Belinda para su traslado al hospital.

Una hora después aproximadamente volvimos a empezar la carrera en este caso Vanessa, Alejandro, Daniel y yo. Costó arrancar por el hecho de saber que dejabamos atrás a dos espartanas ( Belinda y Jenny ) y Vanessa dudaba si hacerla por el hecho de que sabía que su ritmo no iba a ser el que el resto del grupo teníamos. Pero le quitamos la idea de la cabeza y empezamos a correr.

Obstáculo tras obstáculo avanzamos, ayudando a Vanessa en lo que precisara, lo justo considero, para que ella también sintiera el sacrificio en sus carnes, y poco a poco llegamos a las pruebas finales, cuerda, jaula de monos, piramide etcetc hasta la gran final, allí y como es normal, nos fundimos en un abrazo que no les puedo explicar con palabras lo gratificante que puede llegar a ser, sonrisas, lagrimas nerviosas. En ese momento hay de todo, y es por lo que siempre vuelvo a correr una Spartan Race, por mucho que diga que “ésta” es la ultima. Por esos abrazos vuelvo a correrla. 

Alejandro y yo nos dirigimos a los chicos que entregaban las medallas, para enseñarles el chip, y explicarles lo que había pasado con nuestras compañeras, ellos sin dudarlo, nos cedieron sus medallas, que una vez de regreso al hotel les dimos con todo cariño.

DOMINGO:

El domingo tocaba correr otra vez, en esta ocasión 5km, en esta nos apuntabamos Jenny, Cristina, Minerva, Victor, Baudilio, Samuel, Daniel, Sara, Nivaria, Alejandro, Minerva y yo.

Otra vez le dimos rienda suelta a Baudilio correcaminos, Victor, y Minerva, y el resto del grupo permanecimos juntos. En esta ocasión la distancia entre obstáculo y obstáculo estuvo mucho más distanciada que en la de 13km, cosa que hacía sufrir a las chicas porque quieras o no, cuando llegabas a los obstáculos te podías tomar un respiro, pero de esta manera el trote era continuo y la lluvia no ayudaba.

En esta ocasión, en la carrera no hubo percance y pudimos terminar todos la prueba no sin antes pasar nervios y todo tipo de dudas cuando llegábamos a las pruebas finales. Tanto nervio, que alguna echaba a llorar ante la impotencia de creer que la prueba era superior a lo que ella misma daba de sí.

El equipo juntó fuerzas para alentar al resto y hacer que cada uno de los participantes pasaran las pruebas, con el mismo fin, pasar esa linea de meta y fundirnos en un abrazo de orgullo, satisfacción, pundonor y todo lo que sale del corazón en un momento como ese, Dani, Alejandro, Samuel y yo mismo ayudamos como pudimos a las feminas del equipo, como digo, siempre dejando una pizca de sacrificio por su parte, para que al final sientan que lo han sufrido, que les ha costado. 

En mi caso, además de con el resto de participantes, yo me fusioné en un abrazo con mi mujer, Cristina participaba como primera vez y me enorgullecía que ella terminara una prueba como esta, aunque fuera la pequeña, para que viviera de su propia mano lo que yo he vivido en las anteriores ocasiones, y de algo que me siento orgulloso, terminar una Spartan Race.  

Quiero agradecer también a las empresas colaboradoras que nos han ayudado o han aportado con su profesionalidad para ponernos las cosas más fáciles y que todo saliera a pedir de boca. 

Viajes Paraiso, por su increible gestión.

Grupo Lopesan, por querer apoyar y premiar a los competidores. 

Gimnasios Ifitness, por cedernos sus instalaciones para los entrenamientos. 

Ifood Nutrition, por ser nuestra marca de suplementación siempre presente en nuestros entrenamientos. 

a todos mis mas sinceros agradecimientos. Me despido no sin antes advertir que…… ya estamos preparando la Spartan Race de Barcelona en Octubre, a que esperas para unirte!!!!

 

 


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